Notas del Lector

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XVI Domingo del Tiempo Ordinario, Año A, 17 de julio 2011
Leccionario índice # 106

Traducido por el Padre Oscar A Mendez, OFM, de la Parroquia Santa Isabel, Oakland, California

Breves comentarios de veinte segundos para la congregación. Arregle con su comité de liturgia para que se lean estos comentarios históricos antes de cada lectura.

¿Quién debe leer estos comentarios antes de la primera y segunda lecturas, y antes de la aclamación al Evangelio? No son ni palabra de Dios, ni parte de la homilía, por lo tanto no deben ser leídos desde el ambón. Son una enseñanza modesta. Así que el que preside debe leerlo desde la sede y el lector a su vez dirija su mirada al que preside y escuche.

Imprima esta página, córtela por las líneas azules, y dele los párrafos introductorios a la persona que los leerá.


XVI Domingo del Tiempo Ordinario, Año A, 17 de julio 2011
Antes de la primera lectura:

Para los Judíos que vivían entre los paganos sofisticados en la antigua Alejandría, el libro de la Sabiduría proveía algunos argumentos para defender la fe. Esta discusión es sobre cómo un Dios verdaderamente poderoso no necesita tomar venganza.
Después del salmo, antes de la segunda lectura:

Gran parte de la carta a los Romanos es acerca de cómo no podemos ganar por nuestra propia cuenta la aprobación de Dios, sino que Dios misericordioso nos salva de todos modos. Lo mismo puede decirse de la forma en que oramos.
Antes de la aclamación del Evangelio:

Jesús utiliza tres imágenes de la agricultura para describir el reino de los cielos. Desde sus modestos comienzos vienen los resultados inesperados.

Para pagar por el uso de las palabras arriba mencionadas, por favor, reste un número igual de palabras opcionales de otros lugares en la liturgia.

Primera Lectura, Sabiduría 12:13, 16-19

Nuestro contexto litúrgico: Como de costumbre, el lector debe comenzar con la lectura del pasaje del Evangelio del día, Mateo 13:24-43. Contiene un poco más de las parábolas de agricultura de Jesús sobre el reino de Dios. El énfasis en el poder de Dios sobre los malvados y no creyentes, y la paciencia de Dios, es la base de la elección de la primera lectura.

La situación histórica: Alrededor de un siglo antes del nacimiento de Jesús, un Judío instruido y fiel evaluó la situación de los Judíos en la gran ciudad cosmopolita de Alejandría en Egipto. Muchos judíos se habían "asimilado" por la cultura pagana dominante. Ellos y los paganos nativos ridiculizaban algunas veces a los judíos practicantes, por lo que nuestro escritor escribió el libro de la Sabiduría, para reforzar la fe de sus amigos. (La Iglesia cita este libro a menudo en el Leccionario, por lo que esta introducción puede ser familiar para los usuarios de las notas del Lector.) Uno de los objetivos generales del autor es recordar a sus compañeros Judíos de su antigua herencia, y hacer hincapié en la providencia de Dios para estas personas a lo largo de su historia.

Los versos de hoy vienen de una sección del libro de la sabiduría, 11:17-12:27, llamado "Un desvió sobre la misericordia de Dios." Y lo que realmente hace esto. Mas sin embargo, un punto solido que hace es que este Dios (y, se supone, a diferencia de todos los otros dioses) es tan poderoso y sabio que él no tiene que ser vengativo y rápido para castigar. Este Dios puede permitir que sus enemigos vivan, ya que nunca pueden prevalecer, y con el tiempo, podrían arrepentirse. Ese es el Dios admirable que nos habla nuestro pasaje de hoy.

Proclamándola: Esta lectura está en la segunda persona, dirigida a Dios por el orador. Esto no es común entre las lecturas. Se captura la congregación sin saberlo, a menos que usted comience su proclamación con cuidado. Pronuncie la primera frase lentamente, haciendo hincapié en las palabras "Dios" y "tu" en la primera línea. La cláusula final de la primera frase significa: "Dios, no tienes que demostrarle la justicia de tu sentencia."

Nuestra segunda frase ("... su dominio sobre todas las cosas te da poder para perdonar. ") Capta más claramente el punto de todo el pasaje (y todo el desvió), por lo que léalo despacio y con claridad. Haga una pausa antes de la última frase, donde el énfasis cambia del poder de Dios al mensaje que la gente debe obtener al tratar con dicho Dios.

Segunda lectura, Romanos 8:26-27

La base teológica: Al igual que las selecciones anteriores de Romanos, el capítulo 8 trata que tan indefensos somos por nuestra cuenta, y cómo el Espíritu de Dios, sin embargo nos da el poder. Hoy en día el tema es la oración, la cual no podemos manejar por nuestra propia cuenta, pero como el Espíritu de Dios nos ayuda en nuestros corazones.

Proclamándola: Para preparar a leer esto, permita ser enseñado por la enseñanza de ahora. Es decir, pedir al Espíritu que llene su corazón con gratitud.

En la proclamación real, trate de responder a la pregunta, "¿Qué es una cosa importante en la cual necesitamos la ayuda del Espíritu de Dios?" La respuesta es "Cómo orar como deberíamos." Deje que sus oyentes escuchen el énfasis en "orar". Y en la última frase, muestre cómo el Espíritu llena esta necesidad, haciendo hincapié en el sinónimo para "orar", "interceder".

Otros pocos comentarios sobre estos pasajes. Los enlaces pueden ser incompletos por unas pocas semanas antes de la "fecha establecida."
Servicios Koinonia Comentario en Inglés por el Padre Roger Karban de Belleville, Illinois, USA The Text This Week; homilías, obras de arte, películas y otros recursos en Inglés. Excelente sitio web de la Universidad de Saint Louis, en español


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Última modificación de la página 12 julio 2011