Notas del Lector

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de las Notas del Lector

Primer Domingo de Cuaresma, Año C, 17 de febrero 2013
Índice Leccionario # 24C

Traducido por el Padre Oscar A Mendez, OFM, de la Parroquia Santa Isabel, Oakland, California

Breves comentarios de veinte segundos para la congregación. Arregle con su comité de liturgia para que se lean estos comentarios históricos antes de cada lectura.

¿Quién debe leer estos comentarios antes de la primera y segunda lecturas, y antes de la aclamación al Evangelio? No son ni palabra de Dios, ni parte de la homilía, por lo tanto no deben ser leídos desde el ambón. Son una enseñanza modesta. Así que el que preside debe leerlo desde la sede y el lector a su vez dirija su mirada al que preside y escuche.

Imprima esta página, córtela por las líneas azules, y dele los párrafos introductorios a la persona que los leerá.


Primer Domingo de Cuaresma, Año C, 17 de febrero 2013, Índice Leccionario # 24C
Antes de la primera lectura:

En el siglo VI antes de Jesucristo, la corrupción política y religiosa causó que los Judíos perdieran su patria y los llevaran al exilio. Los nuevos líderes luchaban por restaurar la identidad de los pueblos, recordándoles sus orígenes nobles, siglos anteriores. Describen a Moisés diciéndoles la manera de como contar esa historia en un ritual regular.
Después del salmo, antes de la segunda lectura:

La carta a los Romanos contiene una larga discusión acerca de el por qué los cristianos no necesitan observar la Ley de Moisés, ya que Dios eligió salvarnos en Cristo por la gracia. Este breve pasaje explica cómo valernos de ese regalo.
Antes de la aclamación del Evangelio:

Los evangelistas Marcos, Mateo y Lucas describen primero la predicación de Juan el Bautista, luego el propio bautismo de Jesús seguido por el ayuno en el desierto y la tentación, luego el principio de la predicación publica de Jesús. Tradicionalmente hemos comenzado cuaresma con el evangelio de las tentaciones de Jesús.

Para pagar por el uso de las palabras arriba mencionadas, por favor, reste un número igual de palabras opcionales de otros lugares en la liturgia.

Primera Lectura, Deuteronomio 26:4-10

Nuestro escenario ritual: El antiguo ritual descrito aquí tiene dos partes: Nuestros rituales modernos también tienen esta estructura, (mas sin embargo, el orden está invertido). Como lector, su trabajo en nuestro ritual contemporáneo es recitar nuestra historia de nuestro libro certificado de recuerdos.

El ambiente literario y cultural: A pesar de que describe los eventos que figuran en la época de Moisés, Deuteronomio fue escrito mucho después, durante el exilio, los años 587-539 AC (también conocido como el cautiverio babilónico). La corrupción interna y las presiones externas habían llevado a la gente al borde de la extinción. Tanto los reyes, los sacerdotes, los profetas y el templo todos habían fracasado para mantenerlos unidos. Los autores respondieron a esta crisis reinterpretando las tradiciones jurídicas antiguas, y colocándolas en la boca del gran legislador Moisés, con la esperanza de colocar a los judíos en un camino viable para su futuro. En la superficie, es una historia de los orígenes. En su verdadero propósito, el Deuteronomio se trata de empezar de nuevo, con la esperanza de hacerlo bien y mantenerlo en marcha esta vez, donde la identidad nacional es expresada a través de la lealtad a la ley de Dios.

El recitador antiguo de esta historia aún más antigua, sabía que esta historia era la suya, por lo que sólo se puede hablar en primera persona. Se trata de "mi" padre, de "nosotros" que crecimos numeroso, de "nosotros", a quien los egipcios oprimieron, de "nuestro" grito que oyó Dios, de "nosotros" a quien Dios dio esta tierra, etc

Esta y todas sus proclamaciones: Aquí hay otra idea sobre cómo ser un lector. Cuando nos reunimos el domingo, uno de nuestros objetivos es decidir cómo ser el pueblo de Dios en el presente, pero en continuidad con nuestra tradición. Confiamos en que al recordar cómo Dios nos ha tratado en el pasado, vamos a discernir la inspiración de Dios entre todas las posibilidades de confusión en nuestro presente. Formados e informados por nuestro pasado, esperamos que podamos elegir un camino para nuestro futuro. Así que la recitación de nuestra historia no es algo opcional. Tanto lectores como predicadores deben de tomar su trabajo muy en serio, dejando que el Espíritu obre a través de ellos y sus oyentes atentos, y de esa forma la iglesia no pierda su camino.

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de anunciar esta lectura? Bueno, usted mentalmente tiene que ser Moisés dando estas instrucciones. Y asumir que Moisés trató mentalmente de ser el narrador quien estaba instruyendo. Así que usted está diciéndole a su propia gente su propia historia. Si esto mentalmente se le hace difícil, trate de imaginar a un anciano contándoles a sus nietos cómo la familia llegó de su país natal, o cómo los negocios de la familia se formaron. O recordar esas historias de "cómo nos conocimos" que solía ver en el periódico. Una de estas opciones le ayudara a proclamar bien esta lectura.

Segunda lectura, Romanos 10:8-13

El ambiente teológico e histórico: Para entender este pasaje, tenemos que dar dos pasos hacia atrás, preguntándonos cuál es el fin de toda la carta a los Romanos, a continuación, un paso adelante para examinar los capítulos 9 al 11, una unidad específica dentro de la carta.

En Romanos como un todo, Pablo se pregunta cómo somos justificados en nuestra relación con Dios. Aquí "justificado" significa estar bien con Dios. Entre los primeros cristianos, muchos conversos del judaísmo insistían en que los gentiles [Pablo los llama "griegos"] que se habían convertido a Cristo, en efecto, tenían que convertirse al judaísmo primero y guardar la ley judía entera, lo que los haría justos ante Dios. Ahora bien, Pablo había tratado de decirlo anteriormente, como lo dice en los pasajes autobiográficos conmovedores de la carta a los Filipenses. Nunca lo justificó con Dios, y su conversión a Cristo le enseñó que ninguno de nosotros puede alcanzar la justificacion por nuestra propia cuenta, sin importar lo bien que guardemos las leyes de Dios, o lo mucho que recemos, etc. En la carta a los Gálatas, y luego a los Romanos, Pablo afirma que Dios nos ofrece compartir su justicia divina como una gracia, lo que significa que es un don puramente gratuito, a la que contribuimos con nada, y que de ninguna manera la merecemos. Sólo tenemos que aceptarla poniendo nuestra fe en Cristo. La ley de Moisés les había servido a los judíos durante mucho tiempo, y honraban a Dios al tratar de observarla, pero observarla no les daba la plena justificación ante Dios. Por el contrario, la imposibilidad de observarla plenamente los condenaba. Sólo el Evangelio nos da la posibilidad de la justificación y la vida.

Ahora vamos a reducir el enfoque, a Romanos, capítulos 9, 10 y 11. Allí Pablo aborda la cuestión de cómo los Judíos aparentemente podrían perder su condición de pueblo elegido por Dios, al no aceptar a Jesús. Recuerde, nadie está justificado ante Dios excepto al poner su fe en Jesús. Este es el contexto de la segunda lectura de hoy. En concreto, estos son los primeros 13 versículos del capítulo 10, que incluye el pasaje litúrgico de hoy:

Hermanos, anhelo de todo corazón, y así se lo pido a Dios en la oración, que mis compatriotas se salven. Puedo testificar en su favor que tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento. Pues, desconociéndola justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, de modo que todo el que crea sea justificado. En efecto, Moisés escribe acerca de la justicia que nace de la ley: quien la cumpla, vivirá por ella. Mas la justicia que viene de la fe dice así: NO DIGAS EN TU INTERIOR ¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO? –es decir: para hacer bajar a Cristo-, o bien ¿QUIÉN BAJARA AL ABISMO?-es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos-, Entonces, ¿Qué dice? Dice: CERCA DE TI ESTA LA PALABRA: EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de la fe que nosotros proclamamos. Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le resucito de entre los muertos, serás salvado. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación. Porque dice la escritura: TODO EL QUE CREA EN EL NO SERÁ CONFUNDIDO. O sea, que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que lo invocan. Pues TODO EL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SE SALVARÁ.
(La Biblia de las Américas (LBLA))

Por último, proclamándola: Ahora ya conoce el contexto, y no hay más que proclamarla de una manera inteligible para muchas personas, de las cuales sólo unas pocas conocen el contexto. Y el domingo, cuando se proclamará en el Evangelio: "No pondrás al Señor, tu Dios, a prueba!" Recomiendo hacer hincapié en la frase "si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo." Es básico, es concreto en lo que se pide a la gente de hacer, y es lo estacional.

(¿Tiene curiosidad acerca de cómo Pablo se resuelve el enigma que se ha mencionado anteriormente, acerca de cómo los Judíos han perdido (y recuperaran) su participación en el favor de Dios? Es una gran cosa para leer. Ver Romanos 9 al 11. He aquí un resumen: el plan de Dios llama a los Judíos a rechazar a Jesús para que unos pocos creyentes, como Pablo, se vean obligados a llevar la buena nueva fuera del judaísmo y evangelizar a los gentiles. Cuando los gentiles se conviertan, los judíos se impresionaran, por no hablar de celos, y aceptaran a Cristo ellos mismos. El resultado será la salvación de todo el mundo y la reconciliación de los Judíos y gentiles, bienes aún mayores que la elección de Israel. La antigua promesa de Dios a Abraham se cumplirá.)


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Servicios Koinonia Comentario en Inglés por el Padre Roger Karban de Belleville, Illinois, USA The Text This Week; homilías, obras de arte, películas y otros recursos en Inglés. Excelente sitio web de la Universidad de Saint Louis, en español


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Última modificación de la página 7 febrero 2013