Notas del Lector

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Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, Año B, 7 o 10 de junio del 2012
Índice Leccionario # ???

Traducido por Martha Alexander de Saint Louis, Missouri, Estados Unidos

Breves comentarios de veinte segundos para la congregación. Arregle con su comité de liturgia para que se lean estos comentarios históricos antes de cada lectura.

¿Quién debe leer estos comentarios antes de la primera y segunda lecturas, y antes de la aclamación al Evangelio? No son ni palabra de Dios, ni parte de la homilía, por lo tanto no deben ser leídos desde el ambón. Son una enseñanza modesta. Así que el que preside debe leerlo desde la sede y el lector a su vez dirija su mirada al que preside y escuche.

Imprima esta página, córtela por las líneas azules, y dele los párrafos introductorios a la persona que los leerá.


Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, Año B, 7 o 10 de junio del 2012
Antes de la primera lectura:

Para la gente luchando por recobrar su pasada integridad, el Libro de Éxodos les recuerda la alianza que Dios les ofreció en su fundación, sellado con un ritual que se convertiría en rutina.
Después del salmo, antes de la segunda lectura:

Algunos judíos que habían aceptado a Jesús fueron expulsados de las sinagogas y también sus familias. Ellos se sintieron separados de toda la tradición. Este autor trata de mostrar que Jesús y su nueva comunidad reemplaza todo lo que ellos habían perdido, y les da a ellos algo mejor.
Antes de la aclamación del Evangelio:

Los primeros lectores de este evangelio lo habrían encontrado en partes algo extraño, y en partes familiar. Pero Jesús aun a lo familiar le da un nuevo significado.

Para pagar por el uso de las palabras arriba mencionadas, por favor, reste un número igual de palabras opcionales de otros lugares en la liturgia.

Primera Lectura, Éxodos 24:3-8

Escenario Litúrgico: Las lecturas de este ano para esta festividad enfatizan el tema de la sangre. Las antiguas personas sellaban los acuerdos con la sangre de un animal sacrificado ritualmente.

Fondo Histórico: Como lo hemos señalado en otros puntos de las Notas del Lector, los primeros cinco libros de la biblia hebrea fueron ensamblados mucho después de los eventos que describen. El exilio en Babilonia y el retorno de la gente del exilio fueron unas experiencias traumáticas y dolorosas para la nación que hizo que los líderes de Judá trataran una estrategia de “regreso a lo básico”. Con los “Cinco libros de Moisés” ellos esperaban recobrar la memoria de la antigua grandeza del pueblo, específicamente la historia de su fundación con Abraham y el escape de sus ancestros de Egipto bajo la guía de Moisés y del acuerdo con Dios en el desierto.

Pero para el tiempo en que los libros que conocemos como Génesis y Éxodos (y Levíticos, Números y Deuteronomio) fueron finalmente editados, numerosos grupos con intereses particulares ya se habían formado, y cada uno había creado versiones de antiguas historias que enfatizaban sus intereses. Esas versiones fueron las fuentes de los versos unidos unos con otros, no siempre en forma lógica, para formar los libros que tenemos hoy. Por ejemplo, hubo una fuente llamada del Sacerdocio porque enfatizaba los deberes de ciertos sacerdotes. Hubo una fuente llamada de los de Yavé porque siempre usa el nombre “Yavé” para Dios. Otra fuente llama a Dios “El’ o “Elohim” al menos hasta que Dios revela el nombre más familiar a Moisés en el episodio del arbusto ardiente. Hubo al menos dos sacerdocios, uno que reclamaba autoridad de su ancestro Aarón, el hermano de Moisés. Pero los que llamaban de Dios “El” favorecían a otro sacerdocio, y su versión de la historia no halagaba a Aarón o al sacerdocio acreditado a éste. Así, de esta forma, los que llamaban a Dios “El” recuerdan que Aarón lidero a los israelitas en la creación del becerro de oro (la “vaca sagrada”) y a su adoración, mientras que Moisés estaba en la montaña.

Los que llamaba a Dios “El” preferían los rituales con la sangre de animales sacrificados, y esto es porqué es la fuente de la lectura de hoy.

Proclamando: Cuando Moisés recitaba “todas las palabras y mandamientos del Señor” el estaba señalando la Alianza que Dios quería hacer con Israel. Decía así:” Yo seré tu Dios, tú serás mi pueblo, y esta es la forma en la que tú te comportarás para llevar a cabo la Alianza”. Nota que ambos, el primero y segundo párrafos (párrafos que ya no se muestran en las versiones de la red) terminan con el total asentimiento de la gente con la alianza. Enfatiza esto con la voz en tu lectura.

Ayudaría además a tus oyentes el poder imaginar las escenas si tú lees lentamente. Separa las oraciones donde tenga sentido hacerlo, sin indebida fidelidad a la arbitraria puntuación en nuestras traducciones. Ayuda a la asamblea a ver el altar al pie de la montaña, y los doce pilares.

Asegúrate que ellos escuchen que es la sangre lo que Moisés reúne de los sacrificios. Cuando Moisés derrama la sangre en el altar, di la palabra “derrama” de tal manera que la gente se imagine (escuche) el derrame (el salpicar). (La traducción de la Nueva Biblia Americana funciona muy bien con el inglés americano en este caso ya que la palabra derramar: splash es una onomatopeya). Esto tal vez no se pueda hacer tan claramente con la traducción española: “y la otra mitad la derramó sobre el altar” o la versión de la Nueva Biblia de Jerusalén: “Entonces Moisés tomó la sangre y la tiró sobre la gente”.

Di con gran solemnidad las palabras de Moisés: “Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes de acuerdo con todas sus palabras”. El diácono o presbítero que proclama el evangelio de hoy encontrará una adaptación de estas palabras en los labios de Jesús. Después el presbítero que pronuncia la narrativa institucional en la oración eucarística dirá otra versión. Si el lector hace memorable el primer anuncio de la alianza, algunos oyentes podrán ver las conexiones que siempre han sido parte del plan de Dios para nosotros.

Segunda lectura, Hebreos 9:11-15

Fondo Teológico: Entre los primeros cristianos había algunos judíos, quienes prontamente después de aceptar a Jesús, fueron expulsados de la sinagoga. La carta a los hebreos fue escrita para su beneficio, para ayudarlos a sobrellevar la perdida de las tradiciones judías como el sacerdocio, el tabernáculo, el santuario y el ritual de los sacrificios. La estrategia de la carta es convencer al lector de que Jesús y nuestra relación con el toma el lugar, y es superior a todas las antiguas instituciones judías. En los primeros diez versículos del capítulo 9, la carta detalla el lugar de adoración y los rituales sacerdotales de la antigua alianza. Después, en los versículos de nuestra selección, contrasta el rol de Cristo como único sacerdote en el templo celestial de la nueva alianza. Cada oración trata de una diferencia entre lo que Jesús ha establecido y lo que había existido antes.

Proclamando: Para hacer justicia a este pasaje in tu proclamación, usa un fuerte contraste en tu voz para mostrar como nuestra alianza con Cristo contrasta con la antigua alianza. Las oraciones son complejas y llaman a una práctica cuidadosa. Tú puedes tratar leyendo esto en voz alta a un amigo o un familiar. No dejes que tus oyentes lean el pasaje; ellos deberían escucharlo de ti por primera vez. Además, pregúntale a él o ella que escucho. Su incomprensión debería de motivarte a tratar de nuevo, más lentamente, con más contraste y expresión.

Aquí hay algunos contrastes específicos en esta lectura:


Un comienzo de homilía, basado en la segunda lectura de hoy:

La carta de los hebreos es acerca de ser despojado de las cosas que te hicieron sentir cómodo, y descubrir cómo Cristo toma su lugar. El argumento en los versículos de hoy es, para ser francos, tortuoso. Pero lo aceptamos como inspirado. Tal vez esto significa que tenemos que ser muy creativos para descifrar el cómo dejar que Cristo tome el lugar de las ahora ausentes comodidades en nuestra vida como iglesia.

Continuación a la comida eucarística: Jesús podría haber hecho de cualquier ritual el sacramento de la comunión con él. El podría haber dicho: “En mi memoria, amárrense una cinta azul alrededor de sus cabezas, tómense las manos en circulo y griten mi nombre. Así yo estaré realmente presente en medio de ustedes, en cuerpo, sangre y espíritu y divinidad”. Si él hubiera dicho eso, nosotros lo habríamos creído, hecho y hubiera funcionado. Solo parecería extraño a la primera generación, del mismo modo que la presencia de Jesús pareció extraña a la primera generación que trato de comprenderla (recordado en Juan 6:41-69).

Entonces, porque el escogió la comida como el signo sacramental de su unión con nosotros? Bueno, cuando tu eres privado de la comida, tu empiezas a extrañarla muy rápidamente. El hambre físico, con sus efectos debilitantes cuando es prolongado, es el más vivido signo de lo que es no tener a Dios en tu vida y de ser excomulgado de la comunidad de los creyentes. Cuando tu tienes hambre realmente, esa es la única cosa en la que puedes pensar. Así como la comida es el perfecto alivio del hambre, la unión con Jesús y la comunidad de creyentes es el perfecto alivio para los padecimientos espirituales. Y la comida eucarística es el perfecto signo de esa satisfacción. (Esta es la razón por la que el ayuno antes de la comunión, es o podría serlo otra vez, parte de la acción ritual).


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Servicios Koinonia Comentario en Inglés por el Padre Roger Karban de Belleville, Illinois, USA The Text This Week; homilías, obras de arte, películas y otros recursos en Inglés. Excelente sitio web de la Universidad de Saint Louis, en español


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??? Última modificación de la página 5 junio 2012