Notas del Lector

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de las Notas del Lector

Domingo de la Trinidad, Año B, tres de junio del 2012
Índice del Leccionario #165

Traducido por Martha Alexander de Saint Louis, Missouri, Estados Unidos

Breves comentarios de veinte segundos para la congregación. Arregle con su comité de liturgia para que se lean estos comentarios históricos antes de cada lectura.

¿Quién debe leer estos comentarios antes de la primera y segunda lecturas, y antes de la aclamación al Evangelio? No son ni palabra de Dios, ni parte de la homilía, por lo tanto no deben ser leídos desde el ambón. Son una enseñanza modesta. Así que el que preside debe leerlo desde la sede y el lector a su vez dirija su mirada al que preside y escuche.

Imprima esta página, córtela por las líneas azules, y dele los párrafos introductorios a la persona que los leerá.


Domingo de la Trinidad, Año B, tres de junio del 2012
Antes de la primera lectura:

En un tiempo de aflicción nacional, los judíos mayores relatan la historia del antiguo Moisés. El había dicho a la gente de su época porqué debían de estar orgullosos de ser diferentes a sus vecinos paganos, en lugar de envidiarlos.
Después del salmo, antes de la segunda lectura:

Lo siguiente es parte de la larga argumentación de San Pablo que señala que los cristianos no son salvos por mantener la ley de Moisés, y que no se les requiere mantenerla. Somos salvos, más bien, por la Gracia de Dios. La adopción es una metáfora que Pablo usa para explicar cómo Dios nos salva.
Antes de la aclamación del Evangelio:

La audiencia original de San Mateo eran los judíos cristianos que luchaban con el rechazo de los otros judíos y con el desagrado de los gentiles. El evangelista termina su evangelio con la transformación de uno de los primeros mandamientos de Jesús. Él una vez mandó a sus discípulos sólo hacia las ovejas perdidas de la casa de Israel. Ahora él los envía hacia toda la gente.

Para pagar por el uso de las palabras arriba mencionadas, por favor, reste un número igual de palabras opcionales de otros lugares en la liturgia.

Primera Lectura, Deuteronomio 4:32-34, 39-40

Situación Histórica: Aunque describe los eventos enmarcados en los tiempos de Moisés, Deuteronomio fue escrito mucho después, durante el Exilio, 587-539 b. c. (conocido además como el cautiverio babilónico). Las presiones de la corrupción interna y externa habían llevado a la gente al borde de la extinción. Los reyes, sacerdotes, profetas y el templo habían fracasado en su misión de mantener la unión de la gente. Los escritores respondían a esta crisis reinterpretando las antiguas tradiciones legales, poniéndolas en la boca del gran dador de leyes, Moisés, con la esperanza de poner a los judíos en un curso viable para su futuro. En la superficie, es una historia de los orígenes. En su propósito real, Deuteronomio es el comenzar de nuevo, esperando estar acertado y continuar en la senda correcta esta vez, donde su identidad nacional está expresada a través de su lealtad a la ley de Dios.

Método Literario: Deuteronomio cuenta otra vez, la historia dicha en otros libros, puntualizando la narrativa con los poderosos discursos de Moisés. Así como la audiencia de Deuteronomio estaba teniendo dificultad para mantenerse en la fe e identidad, el libro les hace recordar que fue una lucha para sus predecesores, los antiguos israelitas, el alcanzar o mantener su estricta creencia en uno, verdadero e invisible Dios. Los elementos de su pasado y atracciones de sus vecinos paganos se combinaban para tentarlos. Estamos tentados a decir, “mientras más cosas cambian, más se mantienen de la misma manera”.

En la lectura de hoy, un clásico “discurso de aliento”, Moisés le da a la gente todas las razones para estar orgullosos de ser diferentes a sus vecinos paganos, en lugar de envidiarlos. El dice: “nosotros tenemos un mejor Dios que nos dio una mejor ley y somos un mejor pueblo. No hay otro Dios como el nuestro, ni una ley como la nuestra, y ningún otro pueblo como el nuestro, así es que ¡pónganse en forma!”.

Proclamando: Para prepararte a leer esto, recuerda cuando tú has tenido que hablar así a un niño o a un estudiante. O recuerda las palabras de aliento de tu entrenador durante el medio tiempo del partido que te motivaron. Piensa en el discurso de George C. Scott al comienzo de la película Patton. Entonces imagina cuán más grande era la valla cuando Moisés primero pronunció esto, y cuando los autores del libro tuvieron que repetir la historia. Finalmente, determínate a hacer que tu congregación reviva la experiencia de los israelitas al escuchar esto. Tú querrás que ellos se sientan tan orgullosos de su Dios y de ellos mismos como Moisés lo quiso.

Segunda lectura, Romanos 8:14-17

Fondo Teológico: En mucho de la Carta a los Romanos, San Pablo trata que su audiencia se deje salvar mediante la gracia de Dios en lugar de salvarse mediante sus propios esfuerzos. En parte esto es en respuesta a algunos que insistían en que los paganos convertidos a Cristo tenían que practicar la ley judía. Pablo tenía gran respeto por la ley (leer arriba), pero él sabía que eso no era Dios. Es más, algunos habían convertido la observación de la ley, ellos pensaban, en una forma de manipular a Dios. Esto simplemente era inadmisible, era irreverente contra el soberano y libre Dios e imponía una carga perfeccionista imposible sobre quienes trataban de usar la ley en esta forma.

Como parte de su gran argumentación, Pablo pasó los primeros versos de los Romanos, capítulo 8, contrastando la carne con el espíritu; la vida de acuerdo a la carne no es sólo hedonismo, sino es tratar de ganar el favor de Dios, con sólo tus propios esfuerzos únicamente. La vida en espíritu es dejar que Dios dirija.

Interesantemente, en la traducción de los Romanos 8 de la Nueva Biblia Americana, “espíritu” y “Espíritu” aparecen alternativamente una y otra vez, como si los traductores no supieran cuándo Pablo quería decir “el Espíritu Santo” y cuándo quería decir “espíritu” como nuestra disposición general de dejar que Dios reine en nuestras vidas. Eso importa poco. Y nos lleva al siguiente espacio: Proclamándolo En Nuestra Situación Litúrgica: Esta lectura trata de algunas de las relaciones entre el Espíritu, el Padre y el Hijo mientras experimentamos nuestra relación con Dios. En tu proclamación, no trates de hacer claras las relaciones inter-Trinitarias. Tú servirás a tu congregación mejor al enfatizar las expresiones de adopción, hijos y herederos. Contrasta “adopción” con “esclavitud”. Suena emocionado ante el hecho de que hay otra forma de estar unido con Cristo, como “herederos comunes”. Contrasta “sufrir con Él” y “ser glorificados con Él” para que de este modo suenen como dos polos de la misma experiencia.


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Servicios Koinonia Comentario en Inglés por el Padre Roger Karban de Belleville, Illinois, USA The Text This Week; homilías, obras de arte, películas y otros recursos en Inglés. Excelente sitio web de la Universidad de Saint Louis, en español
aún no publicado al 17 de mayo 2012.


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Última modificación de la página 17 mayo 2012