Notas del Lector

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de las Notas del Lector

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, Año B.
05 de agosto 2012
Índice Leccionario # 113

Traducido por el Padre Oscar A Mendez, OFM, de la Parroquia Santa Isabel, Oakland, California

Breves comentarios de veinte segundos para la congregación. Arregle con su comité de liturgia para que se lean estos comentarios históricos antes de cada lectura.

¿Quién debe leer estos comentarios antes de la primera y segunda lecturas, y antes de la aclamación al Evangelio? No son ni palabra de Dios, ni parte de la homilía, por lo tanto no deben ser leídos desde el ambón. Son una enseñanza modesta. Así que el que preside debe leerlo desde la sede y el lector a su vez dirija su mirada al que preside y escuche.

Imprima esta página, córtela por las líneas azules, y dele los párrafos introductorios a la persona que los leerá.


XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, Año B, 05 de agosto 2012
Antes de la primera lectura:

Este pasaje recuerda a los exiliados Judios de cómo su Dios había provisto para sus antepasados ​​en una época anterior difícil, y cómo Dios les había demandado una obediencia estricta.
Después del salmo, antes de la segunda lectura:

En los versículos anteriores, el escritor ha dicho a los cristianos gentiles de Efeso cómo Cristo los ha reconciliado con el pueblo históricamente favorecidos de Dios, los judíos. Los versículos de hoy demandan algunos cambios en su forma de vida pre-cristiana.
Antes de la aclamación del Evangelio:

En los versículos anteriores del Evangelio, Jesús alimentó milagrosamente a miles de personas. Ahora Jesús los desafía a encontrar nuevos significados en los milagros, en su historia, en el pan mismo, y en su deseo de hacer la voluntad de Dios.

Para pagar por el uso de las palabras arriba mencionadas, por favor, reste un número igual de palabras opcionales de otros lugares en la liturgia.

Primera Lectura, Éxodo 16:2-4, 12-15

Nuestro Marco Litúrgico: Hemos interrumpido nuestro Año Litúrgico B en nuestra caminata a través del evangelio de San Marcos por una estancia de cinco semanas en el evangelio de Juan, capítulo 6, la enseñanza profunda de Jesús como el Pan de Vida. En el pasaje evangélico de hoy, Juan 6:24-35, Jesús cita la historia del pueblo, un incidente en el que Moisés dio a sus antepasados ​​"pan del cielo para comer." Como era de esperar, Jesús reinterpreta ese evento y muestra (o da pistas) como el mismo Jesús es el regalo de Dios para el mundo y como supera lo que Dios dio por medio de Moisés.

Toda la situación histórica [en 250 palabras]: En la antigua Sumeria (actual Irak) vivía un hombre rico, astuto que pronto le cambiarían su nombre a Abraham. Nos gustaría llamarle, y todos los demás en ese momento, un pagano. Siguió la voz misteriosa de Dios y se trasladó a Palestina, alrededor del año 1800 AC, donde hizo un pacto con Dios. Su nieto Jacobo pasó a llamarse Israel, y sus doce hijos y sus familias terminaron en Egipto, buscando alivio de la hambruna. Los egipcios y otros grupos los agruparon a ellos y a otros pueblos nómadas bajo el nombre de hebreos. Con el tiempo los egipcios esclavizaron a los descendientes hebreos de Israel. Alrededor del año 1200 AC Moisés revivió su religión ancestral y los condujo fuera de Egipto a la tierra que Abraham había ocupado. (El evento se conoce como el Éxodo.) En el camino, en el Monte Sinaí, Moisés renueva la alianza entre Dios y el pueblo, con su parte del Pacto que se expresa concretamente en los Diez Mandamientos. (la primera lectura de hoy se encuentra aquí.) Generaciones después de Moisés vieron: los reinados de Saúl, David, Salomón y los reyes menores, el Templo en el Monte Sión en Jerusalén, la división de los reinados del norte y del sur (Israel y Judá, respectivamente), los profetas, el exilio en Babilonia, más profetas; un retorno del exilio desanimado (cuando los versículos que leemos hoy en día fueron escritos), de la diáspora (dispersión de muchas de las personas ahora conocidas como Judios (de "Judá") entre las poblaciones paganas del Mediterráneo; la ocupación de su patria por los griegos bajo Alejandro, entonces ocupada por los romanos, la venida de Juan el Bautista, la venida de Jesús de Nazaret, y más.

Antecedentes del texto de hoy: En la parte final de esa larga historia, los profetas y los sacerdotes más fieles solían apelar a la memoria del Éxodo con el fin de reavivar la fe en el único Dios verdadero, y mantener a la gente en el camino. En sus escritos al contar la historia con sus propias preocupaciones les daban ciertos criterios a la historia. Así, el versículo quinto del capítulo 16 (ausente en la lectura del Leccionario) dice: "En el sexto día, sin embargo, cuando preparen lo que traen, que sea el doble de lo que recogen en los otros días." Eso y la idea de que la meta de Dios es "para ver si siguen mis instrucciones o no" (versículo 4) muestran que este texto es el trabajo de los sacerdotes. Ellos querían que la gente observara el séptimo día de la semana como día de reposo, y se creía que la manera de mantener sana la nacionalidad era promover la observancia religiosa estricta.

Proclamándola: Cuando proclame el primer párrafo, que suene que los israelitas están enojados con Moisés. Sus quejas son exageradas, y deben sonar así. (Ha muerto de hambre toda la comunidad? es evidente que no).

Haga que el Señor suene preocupado y condescendiente hasta la última cláusula, que debe sonar firme, "para que sepáis que yo el Señor, soy tu Dios."

La única frase de Moisés en esta sección tiene la cualidad de "te lo dije". Haga que suene triunfante.

Segunda lectura, Efesios 4:17, 20-24

La situación histórica: En el decimo quinto domingo y el decimo sexto domingo de esta temporada, las segundas lecturas de Efesios nos han hablado de la nueva unidad de los pueblos, una vez separados de Dios, los judíos y los gentiles (esta última incluye a los destinatarios de esta carta de Éfeso). En la lectura en el Decimoséptimo Domingo, Pablo les anima a vivir las consecuencias de su unificación, (que parafraseando libremente) "Hay una sola religión, por lo tanto vivan como una familia".

Esta semana, el Apóstol suena con un poco de precaución: No continúen comportándose como lo hicieron antes de su conversión, "Es necesario que ya no actúen como los gentiles [en una traducción más clara y antigua, los paganos]". ¿Y cómo podrían vivir los paganos no convertidos? Aquí están los versículos 18 y 19, omitidos en el Leccionario: "ciegos en la comprensión, ajenos de la vida de Dios a causa de su ignorancia, debido a su dureza de corazón, y han llegado a ser insensibles y se han entregado al libertinaje por la práctica de toda clase de impurezas en exceso. " No hay detalles obscenos, pero usted entiende la idea.

Proclamándola: Las frases son largas, así que se dividen de la siguiente manera:

I.  Hermanos y hermanas: Esto es los que digo y aseguro en el Señor:

A.  que no viváis ya como los gentiles, que viven en la vaciedad de sus criterios.

i.  Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido de Cristo, si es que es él a quien habéis oído y en él fuisteis adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús;

B.  es decir

i.   a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos seductores,

ii.  a renovaros en la mente y en el espíritu,

iii.  y a vestiros de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.


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Servicios Koinonia Comentario en Inglés por el Padre Roger Karban de Belleville, Illinois, USA The Text This Week; homilías, obras de arte, películas y otros recursos en Inglés. Excelente sitio web de la Universidad de Saint Louis, en español


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Última modificación de la página 28 julio 2012